sábado, 29 de octubre de 2011

Estamos locos.

No sé que le sucede a nuestra sociedad, ¿estamos locos?, ¿está enferma?. Esta mañana, durante mi guardia (por una compañera) he asistido al peor y más bochornoso espectáculo posible en un Tribunal. Un menor de sólo siete años comparecía como víctima de malos tratos en el ámbito familiar, y todo por la denuncia de un tercero ajeno a esa familia. Y lo peor, con diferencia, en mi opinión, es que la Policia tramite una "colleja" como un delito susceptible de enjuiciamiento rápido.
No creo, ni nunca he creído en la violencia como método educativo, lo que no excluye, que en determinados momentos y bajo determinadas circunstancias, le propine a mi hijo de diez años una, mas que merecida, colleja. Y como yo, la inmensa mayoría de la gente, normal y sensata, que quiere educar a sus hijos en algo diferente del buenismo y del hedonismo imperantes en la actualidad y cuyos modelos referenciales se me escapan.
Creo en el esfuerzo personal, en el sacrificio, en la búsqueda de la excelencia, en la buena educación, en el respeto a las personas y eso cuesta mucho inculcarlo a los niños, y aún más cuando lo que ven y oyen no les incita a nada de lo anterior.
Necesitamos recuperar la cordura, el sentido común y todo aquello que durante veinticinco siglos nos ha ido conformando como sociedad civilizada, para no perderlo de un plumazo en este tiempo de cambios.

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