martes, 16 de febrero de 2016

Solo uno.

Muy triste, pero igualmente cierto, solamente uno ha sido capaz de hacer una lectura comprensiva y ajustada a las normas jurídicas, aplicando la ley y el sentido común, no los prejuicios y los tópicos judiciales.
Por desgracia a nadie, no, a casi nadie, le importa cumplir fielmente las obligaciones de su cargo y cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes, todas.
Es descorazonador ver el esfuerzo malbaratado por la desidia y la incompetencia, por la falta de responsabilidad sobre las propias decisiones que afectan a otros, por la falta de respeto a uno mismo y a lo que se representa.
¿A quien podemos culpabilizar?, ¿al "sistema"?.
Qué recurso más simple y falso, todos y cada uno de nosotros somos, aunque nos neguemos a asumirlo, los únicos que debemos arrostrar las consecuencias de nuestros actos, pero cuando además se banaliza y automatiza el resultado deberíamos ser condenados como reos de un delito de lesa humanidad.  

jueves, 11 de febrero de 2016

Una alegría.

La semana pasada, después de cierto tiempo, he tenido un procedimiento de familia fuera de la capital, y de mi peresonal pesadilla, el partido judicial aledaño. Las diferencias han sido abrumadoras a favor del foro no capitalino.
El Magistrado no sólo dialogante, si no participativo y con iniciativa. El Ministerio Público haciendo su trabajo, es decir, como defensor del menor. Y ambos con una sensatez apabullante respecto del interés real que se debatía.
Por razones que no hacen al caso, no fue posible que se concordase todo lo relativo al menor, cuyas medidas de visitas se ventilaban, aunque estas se basaban en un egoismo exacerbado que fue convenientemente afeado y rebatido por quien ostenta la obligación legal de hacerlo.
Con una diligencia, que aunque pueda parecer proverbial, sólo es aplicación estricta de la ley, en tres días estaba notificada la resolución.
Dictada con una clarividencia legal apoyada en las pruebas practicadas, la Sentencia es impecable, breve, concisa y extremadamente precisa.
No me ha dado toda la razón, si no la justa.
Con ello, me he reconciliado con la judicatura y la fiscalía de un plumazo...¡a ver cuanto me dura!