martes, 23 de enero de 2018

No me voy a quejar

Me niego rotundamente a quejarme, a decir que a medio año ya estoy agotada, que cada vez me cuesta más soportar todo lo que, en el plano profesional, me enfada, me angustia y me sobrepasa.
Cada día de cada semana de cada mes, es lo mismo.
Resoluciones judiciales basadas en opiniones y prejuicios y aderezadas con abundante jurisprudencia ad hoc en lugar de hacerlo sobre los razonamientos jurídicos y las pruebas incorporadas a las causas. Los dobles, triples e incluso, cuádruples raseros de la Fiscalía en función de inexcrutables razones personales y subjetivas de los autores y del momento del día en que las redactan, en lugar de hacerlo sobre la defensa de la legalidad, que por mandato constitucional y legal, tienen encomendada.
No, no me quejo, sólo constato una realidad clamorosa y triste. Hace años que obviamos la Justicia y la cambiamos por una verdad material a medida del autor.
En fin, mañana será otro día y brillará el sol...o tendremos niebla, como estos dos últimos días.

lunes, 22 de enero de 2018

Colaboración.

Nuestra profesión, por suerte o por desgracia es la más solitaria de todas, incluso más que la de los toreros, que tienen cuadrilla.
Estudiamos solos, informamos solos, concluimos solos, siempre estamos solos. 
Pero esto es una verdad a medias, normalmente tenemos un buen grupo de amigos que por suerte son compañeros, que nos ayudan cuando no tenemos muy claro el camino a seguir, cuando nos aterra el folio en blanco, cuando el problema del cliente parece irresoluble.
Unas veces son aquellos con más años de experiencia o con una dedicación mayor a la materia, pero en otras ocasiones son los más jóvenes, los recién llegados, los que nos ayudan a dar con la tecla.
Les consultamos por mail, por whatsapp, en los recesos entre juicios, en la biblioteca colegial, en los cafés en el bar de la esquina de los juzgados.
Esa colaboración es fundamental y no debe perderse nunca, yo al menos, cada día la cultivo y la abono, y seguiré haciendolo. 

viernes, 19 de enero de 2018

¿Profesionales?

Ayer no hubo post, pero es que, no siempre se puede llegara a todo. Y además estaba tan enfadada, que habría cometido más de un delito, al poner negro sobre blanco lo que pensaba.
Hoy, con más tiempo y muchísima más calma, voy a opinar sobre la falta de profesionalidad, cada vez más extendida.
Cuando en los medios de comunicación se critica la politización de la judicatura y de la fiscalía, se suele poner como coletilla ineludible, pero son una minoría, la inmensa mayoría son muy profesionales.... 
En mi opinión, esa aseveración es más que cuestionable en algunos casos, por desgracia, cada vez en más. Y esta afirmación está fundamentada en la experiencia. Cuando un juez al dictar un Auto de transformación en Procedimiento abreviado, empieza por poner mal la fecha de ocurrencia de los hechos, y sigue obviando TODAS las pruebas practicadas, su profesionalidad queda en entredicho, por ser suaves en la calificación. Cuando un Fiscal entiende que lo apropiado es el cumplimiento estricto de un régimen de visitas de los habituales, después de que progenitor y descendiente llevan dos años y medio SIN NINGÚN CONTACTO, desde luego lo que no considera para emitir su dictamen es el interés del menor, ¿es un profesional?.
Estos dos ejemplos no son anécdotas, desgraciadamente, ya son categoría. 

miércoles, 17 de enero de 2018

Algunas veces...

      Algunas veces, aunque yo diría la mayoría de ellas, las mentiras tienen las patas muy cortas y en cuanto lees con atención y cotejas todas las pruebas que tienes, hueles y ves los motivos espurios del denunciante.
La próxima semana tengo una declaración de investigado y si se le hiciera caso exclusivamente a la denuncia, poco menos que mi cliente es un salvaje. 
Luego sigues y te encuentras un documento ex processo, en mi tierra eso se llama estafa procesal, el informe del perito judicial, que aunque es un poquito parcial, reduce considerablemente las pretensiones del denunciante de cara a una responsabilidad civil.
Y ya por último, tengo la declaración y las pruebas documentales, grabaciones de video y de audio incluidas, que terminan de desmontar la película de terror que el fulano había montado.
Hasta para saber mentir hay que tener estilo, y este tipo, de eso anda escaso, aunque le sobren contactos en los Juzgados, no en vano es perito judicial, pero no por ello sincero.

martes, 16 de enero de 2018

Instrucción de una causa

Acabo de recibir un Auto de transformación en Procedimiento Abreviado, que pese a las pruebas practicadas, declaraciones, aportación de grabación del incidente, y mucho más, que hace diez días ha sido declarara compleja, pese a ser una violencia de género sin informes de la Unidad de Valoración ni nada similar, se limita a reproducir literalmente la denuncia presentada.
El resto de la instrucción ha sobrado segúun ha demostrado en su Auto el Juez encargado de aportar a la causa tanto las pruebas de cargo, como las de descargo. En otro caso, y aquí es lo sucedido, hemos vuelto a los tiempos del Juez inquisitorial, y para estos cestos, mejor usamos los mimbres de la Fiscalía, que se supone que de acusar con pocas pruebas, y menos indicios, sabe un buen rato.
Por desgracia y dado que la seguridad jurídica ha muerto, debemos los letrados gritar todos al unísono, VIVA LA LEY DE LA SELVA, total, el resultado es el mismo, a menos que eso sólo suceda en Badajoz y provincia y no en el resto del país.
   

lunes, 15 de enero de 2018

¿Y cobrar, cuándo?

     Cada vez que un cliente nos encarga un pleito, o la llevanza de cualquier asunto, el letrado de a pie, de los que no tenemos tres ayudantes a la puerta del despacho que cobran sin pestañear, en su interior, se hace la misma pregunta ¿cobraré? ¿lo cobraré todo? ¿me tendré que acabar enfadando por trescientos euros? ¿cobraré este año o el próximo?.
Es el mismo drama cada vez, haces tu trabajo, con diligencia y usando toda tu lex artis, pero luego a la hora de pagar, los clientes creen que si el resultado no es el que ellos desean, aunque eso, casi nunca depende de nosotros, pueden andar renqueando para pagar.
Cuando van al dentista, que encima les hace daño físico y a veces hasta se queda con sus cosas (léase muelas o dientes) y les cobra un pastizal, nunca le regatean ni un céntimo de euros.
A los abogados parece ser un deporte nacional racanearle sus honorarios. De quién es la culpa nuestra o suya, el algo que no tengo muy claro.

viernes, 12 de enero de 2018

Similitudes y diferencias.

Hoy se ha publicado en los medios digitales que la Fiscalía pide 5 años de prisión para Juana Rivas, el famoso y mediático caso de sustracción de menores con elementos internacionales.
Esta misma tarde un cliente mío, extranjero, que se encuentra en una situación parecida, me decía, ¿no hay parecido con nuestro caso?.
Lo cierto es que si hay puntos en común. 
La madre, no separada ni divorciada legalmente del padre, de un día para otro, sacó a la hija común del colegio y la trasladó a un lugar desconocido, impidiendo cualquier contacto con el padre, llegando al punto de prohibir a la hija, por consejo de su abogado, que le comunicase al progenitor el lugar donde residía.
Esto viene sucediendo desde el mes de septiembre. Al tener constancia de lo ocurrido se interpuso la correspondiente denuncia que fue posteriormente ampliada y nos hemos personado en las Diligencias Previas abiertas contra la madre. Sin embargo, la solución penal, no está produciendo ningún resultado, por el momento, a lo mejor, si montase un revuelo mediático, nos harían caso.
Al mismo tiempo, el proceso de divorcio, que no incluye medidas sobre la menor, que se deben tramitar en un procedimiento distinto, se instó en el país extranjero, sin que haya podido ser emplazada la mujer. 
Por otro lado, y pese a que sería de aplicación el Reglamento Europeo 2201/2003 sobre Responsabilidad parental, el Juzgado civil no está por la labor de adoptar medidas urgentes sobre esa menor, ya que el asunto está sub iudice, lo cual choca frontalmente con los derechos de la menor. 
Hay similitudes y hay diferencias.