lunes, 31 de octubre de 2016

Derechos cercenados.

Desde nuestra Norma Fundamental, hasta las leyes procesales, tanto civiles como penales, consagran el derecho a la doble instancia. Es decir, que no lo que sucede en un Juzgado, puede y debería ser revisado por un Tribunal superior y distinto.
Esto, no es mas que una entelequia en nuestro Foro. 
Las excusas de las que se valen los Magistrados de esa segunda instancia, para no revisar, según su obligación, lo sucedido en los juzgados, son variadas, y la más peregrina de todas, a estas alturas del siglo XXI, es que no pueden apreciar el error en la valoración de la prueba del juzgador a quo, por la falta de inmediación. Señores, a otro perro con ese hueso.
Desde hace ya bastante tiempo, todo lo que ocurre en las salas de vista se graba en soporte videográfico, y si los letrados nos tomamos la molestia de pedir los DVDs y verlos una y otra vez, y percibimos el nerviosismo, la mendacidad, la preparación, etc. de los testigos, ellos también pueden y deben hacerlo.
Siempre es mas cómodo seguir como hasta ahora, leo la sentencia, leo el escrito de apelación y su impugnación y por supuesto, hago caso al Fiscal, que no ha leído ninguna de las tres cosas, y se ha limitado a confírmese la resolución recurrida por sus propios hechos y fundamentos de derecho.
Con esa pertinaz actitud, consiguen, que además de tener una justicia lenta, ineficaz y sin recursos, los ciudadanos perciban que la misma no les importa ni a los que la imparten, y mientras continuamos cercenando los derechos de los obligados a sentarse en los banquillos.

viernes, 28 de octubre de 2016

Ética y más.

Suele decirse que la mujer del César además de ser honesta, tiene que parecerlo.
Eso además de ser políticamente correcto, es una verdad, al menos para mi personalmente. Por esa razón hoy, mi diatriba diaria se dedica a este tema.
Cuando se ejercen cargos con cierta responsabilidad, es imperativo que se sea honesto. Me da exactamente igual que se trate de un interventor de un banco, un ministro o cualquier otra persona.
Por ello, cuando a mi alrededor observo actitudes de deshonestidad, sea por amistad o por cualquier otra razón, me rebelo en contra, aún cuando sepa que puede tratarse de un mero error, ese tipo de errores son insoslayables.
La pulcritud debe ser la norma obligatoria  de actuación de cualquiera con capacidad de cambiar la vida de los demás. Cualquier otra cosa, es, invariablemente, dictar o inducir una resolución injusta a sabiendas y eso es completamente inaceptable, venga de donde venga y lo haga quien lo haga.
En ocasiones, el autor de la tropelía no te asombra, ya que conoces su historial, en otras, te sorprende, pues jamás esperarías semejante acción del actor. En cualquier caso, todos, en nuestras respectivas parcelas, debemos ser extremadamente escrupulosos con lo que hacemos o decimos, y sobre todo, con las muchas implicaciones que nuestras decisiones pueden tener, y si no están basadas en verdaderas razones, hay que tener más cuidado aún.      

jueves, 27 de octubre de 2016

Difícil decisión.

Hay ocasiones en que la vida nos pone en la tesitura de decir sí o no, y nuestra cabeza se convierte en una batidora a toda potencia.
La posibilidad de tomar distancia y mirar con frialdad nos es hurtada, porque la racionalidad y los sentimiento se mezclan con las propias ambiciones y convicciones.
En esos casos, decidir es complicado.
Quieres blanco, pero lo adecuado es negro, porque los grises no existen.Se puede ganar mucho, pero también se puede perder todo.
Tras intercambiar opiniones y valorar los pros y los contras, se está aún peor que al principio. 
Mientras tanto, se reciben múltiples presiones desde todas partes, desde arriba y desde abajo, con lo que la encrucijada sigue siendo toda tuya.
Reuniones y más reuniones y la solución razonable parece cada vez más lejana, nada funciona y cualquier opción es mala, o buena, depende de lo que se esté dispuesto a renunciar o a conseguir.
Nadie sabe cómo acertar y cada uno tiene su propia opinión y conjugar la de todos, es difícil.

miércoles, 26 de octubre de 2016

Menuda semana

Y aún es solo miércoles. Hay semanas que si desaparecieran del calendario, nadie, absolutamente nadie, las iba a echar de menos, y esta parece ser una de esas.
Los planetas se han alineado y el resto de los astros se han conjurado, para que todo lo que pueda salir mal, lo haga.
Desde la Notaria a la Hacieda autonómica, desde las tapas de los tacones a las carreras en las medias negras...todo, todo y todo al revés de cómo debiera.
Los problemas, uno tras otro, me van estallando en la cara, y no hay botella de bourbon que lo ahogue.
Cuando creo que un fuego se empieza a sofocar, otro se reaviva con una fuerza inusitada. Y así, sin tregua tres dias.
Bueno, en honor a la verdad, si la ha habido, un pequeño reducto de de paz en la comida de hoy con mis compañeros.
Si no fuera por esos ratos y los cafés de media mañana en los alrededores de los Juzgados, sería insoportable.
Es mi vida, y la de muchos de mis compañeros.

martes, 25 de octubre de 2016

Quid prodest?

Algunas veces tengo la amarga sensación de ser una extraterrestre. O en su defecto de vivir en una realidad paralela.
Cuando se hacen determinadas cosas, que requieren inversión, tiempo, esfuerzo, implicación de propios y extraños, se deben tener en consideración todos los inconvenientes que a corto, medio y largo plazo se pueden presentar.
Cualquier proyecto serio, además de la imprescindible memoria descriptiva y económica, debe incluir las previsiones de evolución y las contingencias que en su vida util acaecerán. Al menos eso creía yo.
Pues no, eso no es ni bueno ni malo, es simplemente falso.
Podemos crear proyectos millonarios con diez meses de vida, y no pasa nada, porque ya está todo hecho, todo resuelto, todo decidido.
¿En serio tenemos estas tragaderas tan anchas?.
¿De verdad pueden jugar con nosotros impunemente?.
Cualquier penalista lo primero que preguntaría sería "Quid prodest?" y la respuesta no es del agrado de casi nadie, pues al final, quien queda por encima, y se ubica en primer lugar es quien probablemente más daño ha hecho a los pobres abogados de a pie, y seguimos callando ¿o esta vez no?.

lunes, 24 de octubre de 2016

Somos abogados.

Siempre nos empeñamos en que nuestro trabajo sea lo más impecable posible, y esperamos, hasta que nos ponemos la toga y entramos en Sala, que las cosas salgan como las hemos planeado.
Cuando nos confrontamos a la durísima realidad de que no podemos obtener lo que, con tanto empeño y esfuerzo, hemos intentado, nos queda una extraña sensación, mezcla de frustración y culpabilidad que nos persigue todo el día, y a veces, incluso por la noche.
De poco sirven las tentativas de centrar nuestra atención en otros temas que la requieren, pues, sin posibilidad de evitarlo, rememoramos una y otra vez los interrogatorios, el informe final, las pruebas documentales que se han reproducido.
Estos días necesitamos, nosotros, los solitarios Letrados, alguien que nos escuche, que nos arranque una sonrisa, que calzando nuestros zapatos a diario, sepa cómo espantar nuestros sentimientos. Ese hombro togado puede estar cerca o lejos, con que nos escuche, nos sobra, porque para nosotros caernos es inevitable, pero levantarnos es la única opción que nos cabe.
Después de llorar (metaforica, y a veces, fisicamente) ese fracaso, nos echamos agua en la cara, nos arreglamos la chaqueta y volvemos a luchar por los intereses ajenos, que para eso somos abogados.

jueves, 20 de octubre de 2016

Algo que parece decimonónico.

Cuando por la puerta del despacho aparece un cliente y te habla de una finca enclava, invariablemente se vienen a la mente las clases de Civil de Derechos Reales y las reminiscencias del "iter ad sepulcrum" romano. Y empiezas a oler a apolillado, como si fueran asuntos que en el siglo XIX tenían sentido, pero en pleno siglo XXI, en la era del whatsapp, eso fuera una antigualla desfasada.
Eso he estado terminando esta tarde, por fin, tras varias semanas y mucha documental, pericial incluida, ya está lista la demanda de establecimiento de una servidumbre forzosa de paso, siguiendo lo preceptuado en el Código civil, en su art. 556, por el punto menos perjudicial al predio sirviente, y por donde sea menor la distancia del predio dominante al camino. Es decir, por una esquina de la finca, junto a la valla externa de la misma, ya que en este caso, ha sido posible conciliarlo todo, y como somos respetuosos con la ley, no hemos trazado el camino por la mitad, que también hubiera sido una faena.
A los que me leen fuera de aquí, igual les hace hasta gracia y les evoca momentos de facultad, a mi, al principio también, pero igual que cuando lo que tienes encima de la mesa es una responsabilidad aquiliana.
Vivimos en la era de la tecnología, pero el derecho sigue necesitando de las figuras milenarias, porque en caso contrario, dejaríamos sin resolver muchas cuestiones que aun se nos plantean.

miércoles, 19 de octubre de 2016

Siempre los mismos

Es una verdad, casi incontestable, que siempre habla quien tiene todas las razones para callar.
A veces, cuando sucede algo, aparecen como salvapatrias aquellos que la única virtud que los adorna, ni de lejos, se parece a la mesura, ni menos aún, al buen hacer, ni en lo personal ni en lo profesional.
Estas personas que jamás serán más modelo que aquel del que huir como la peste, se dedican a sembrar cizaña entre el resto, o al menos a intentarlo.
Por fortuna todos les conocemos desde hace demasiado tiempo y no damos pábulo a sus bulos, con imitarnos a ignorarlos, les hacemos el caso que se merecen.
Sin embargo, tentigos como son, persisten e insisten en difundir lo que carece de base, apoyándolo en me han dicho, he oído....
Algún día me gustaría carecer de buena educación y enfrentarles directamente con la realidad y decirles a la cara, sin avergonzarme yo, porque ellos carecen de vergüenza, lo que realmente pienso. 

martes, 18 de octubre de 2016

Todo a la vez... y Hacienda

Los días en que tienes que hacerlo todo, estás con la moral tocada y encima toca enfrentarse con Hacienda, son los peores de todos.
Buscas excusas para posponer las revisiones de las facturas, las minutas, etc, pero mientras o haces, oyes al Ministro de Hacienda de turno, que me da igual quien sea, soplando en tu nuca.
Preparas un par de escritos de trámite, te vuelves a sentir fatal por lo sucedido el día anterior, repasas mentalmente lo que has discutido en las tres reuniones que has soportado, vuelves mirar por antepenúltima vez el informe pericial, que desde el principio no te convencía, relees la sentencia tan ajustada al asunto y que al final...veremos si la oye... y nuevamente, el Ministro detrás de ti, consiguiendo que, por mas que lo intentes, tu concentración está al 70%.
Ya por fin, sacas las carpetas, la de ingresos y gastos (lo de sacar es un decir, las tengo digitalizadas) y la del banco, que esa si va en papel. Una vez que empiezas a hacer números, te abstraes del todo, en ese momento el 100% de ti está con Hacienda y terminadas las cuentas (hoja de excel mediante), todo cuadra y el susto es menor de lo esperado. Gran suspiro de alivio.
Ya está, ya puedes volver a trabajar porque el Ministro se ha ido a dar la murga a otro abogado de a pie, como tu, que decidió que las clases de financiero y tributario de la carrera le servían para algo más que para terminar la licenciatura y así cada tres meses desde el mes de julio de 1994.

lunes, 17 de octubre de 2016

La realidad aplasta.

Después de un grandioso fin de semana de celebraciones por la Patrona del ICA, hoy es lunes, y la verdad desnuda de cada semana se ha impuesto inmisericorde.
Lidiar contra la inacción es una de las peores cosas que nos puede ocurrir. 
Creemos, y así se nos vende, y lo acabamos transmitiendo a los clientes, que cuando existen unos determinados protocolos de actuación de funcionarios concretos, su puesta en marcha será automática en el momento en que las circunstancias lo exijan, pero eso, no es mas que una entelequia.
Como decía la canción, depende, todo depende..., si por fortuna te encuentras en una capital, está prácticamente garantizado que así será, y todos harán lo que les corresponde sin pestañear. Sin embargo, si no es así, las relaciones personales entre los implicados determinarán el grado de cumplimiento de esas reglas de conducta, con la consiguiente frustración de quienes creían tener sus derechos protegidos, los suyos y los de sus hijos.
Seguimos siendo, aquí una sociedad rural donde importa más el conocimiento entre los convecinos, que el imperio de la ley. Nada sucede si una denuncia no se provee, porque al fin y al cabo, las cosas se solventan en casa, no en los tribunales; ni a nadie importa archivar un asunto sin mas trámites, sólo porque total, seguro que se está exagerando.
Cuando la ley es tal, hay que cumplirla dejando al margen cualquier consideración personal o familiar, cualquier prejuicio, en caso contrario nos encontraremos con daños, tal vez irreparables, por un no pensé, y la cruda realidad nos aplastará.

jueves, 13 de octubre de 2016

Dias de locos y de hermandad.

Los días previos a la celebración de Santa Teresa, el Colegio de Abogados es un hervidero de preparativos para la Jura solemne de los nuevos colegiados y el homenaje a los que cumplen 25 o 50 años en el ejercicio.
Cada año es igual y sin embargo, la tensión y la emoción, son inevitables. 
Si los jurantes están nerviosos, nosotros también, porque de todos depende que sea un día inolvidable, y por conseguirlo, se esfuerzan con ahínco los trabajadores del ICABA. Las sillas y las flores, los estrados y las invitaciones, el protocolo y las autoridades, las alfombras rojas y las togas impolutas, todo es relevante para que el gran día resulte perfecto.
Y tras la ceremonia institucional, la hermandad, con la tradicional comida en un hotel de la ciudad, y después el baile y alguna copa, que nada sobra y nada falta en este festejo.
Y para relajarnos del todo, al día siguiente organizada, también por el Colegio, la jornada de convivencia, que, me vais a permitir que os diga que es de lo más divertida y donde, ya sin trajes ni tacones, nos explayamos, nos reencontramos con amigos a los que sólo vemos en juicio, de vez en cuando, o aquí.

martes, 11 de octubre de 2016

Sin trascendencia constitucional

Muchas veces me pregunto si los Magistrados del Alto Tribunal se leen, aunque solo sea por matar el rato, los Recursos que se les plantean, o si, por el contrario, la admisibilidad o no depende exclusivamente del azar, es decir, los que caen dentro de la mesa los ven, los que caen fuera, que como sabemos es la inmensa mayoría, no.
Toda esta diatriba viene al hilo de cómo han vuelto a cubrirse de gloria, por enésima vez, ante el 
TEDH, y el ridículo que han vuelto a hacer al inadmitir, por falta de trascendencia constitucional, uno de esos recursos.
La Sentencia conocida hoy, en el Caso Iglesias contra España,  queda patente que la vulneración de los derechos fundamentales a nuestro TC le importa tanto, como a mí la cría de los bivalvos. 
Dieciséis años han tenido que pasar para que, por fin, alguien de la razón a la recurrente, y por supuesto, esto ni es Justicia ni es nada.
Espero que esa decisión, que puede provocar la revisión en masa de procesos de familia, con sentencias firmes, además, sirva como aviso a navegantes para muchos Magistrados y por fin, empiecen a escuchar lo que los sujetos de sus sentencias, los hijos, tienen que decir.

lunes, 10 de octubre de 2016

Desde mayo.

Muchos meses han pasado desde que teclee en este blog por última vez.
Me comprometo a retomar la cotidianeidad de mis entradas, si os apetece leer.
Empezare por el final, que, como no puede ser de otra forma.
La tarde de hoy ha sido de las que no se olvidan. 
Primero unos padres agobiados por la situación de su hija maltratada, pero mayor de edad, que han visto, como por dos veces, han denunciado la violencia de género y ambas han terminado archivadas, con la inestimable colaboración de Su Señoría y la connivencia del Ministerio Público.
De ahí, sin solución de continuidad, he pasado a hacer números, como si fuera un contable, para terminar asumiendo que es inviable que mis clientes paguen ese dinero en ese tiempo.
Seguidamente mi teléfono ha comenzado a arder por los gritos inmisericordes de la denunciante de su hijo, a quien yo asistí en julio en un juicio rápido y de quién no he tenido más noticias, porque yo, el abogado de la defensa tengo la obligación de saber, tres meses después cuanto alejamiento de ella le impusieron a su hijo, en la carcel por su denuncia, la de la gritona.
Continuando con la tarde de órdago, me llama un interno del Centro penitenciario para decirme que presente mi renuncia, estoy designada de oficio, porque no he querido darle a su madre mi escrito de anuncio de una casación que no tiene ni pies, ni cabeza, ni sentido.
Pero ese lunes de infarto, no podría haber terminado mejor, cuando estaba saliendo del despacho me he consolado al recibir la respuesta a una llamada que había hecho y que me indicaba que alguien más que yo, aún trabajaba a las 9 y pico de la noche.
Aunque no haya estado aquí, la vida, mi vida de abogada de a pie, sigue igual.
Hasta mañana.