viernes, 30 de diciembre de 2016

Ya se acaba y mañana no es día.

Este 2016 se está acabando ya, y mañana no es día de hacer balance.
Ha pasado de todo, mucho malo, mucho bueno. 
Personas increíbles entraron en mi vida o profundicé en su amistad  y a otras las he recuperado. Hay, por fortuna algunas, de nefasto recuerdo, que han salido de ella, y algunas, para mi corazón siempre serán demasiadas, que me dejaron para siempre.  
La abogacía en este año, también ha cambiado, si hace 367 días temíamos a Lexnet, ahora con odiarlo ya tenemos más que suficiente
Los abogados de oficio, dependendiendo de si trabajamos en Las Rozas, Sanxenxo, Gasteiz, Marbella  o Sabadell, cobramos diferente que si trabajamos en Cartagena o Almendralejo y eso no ha cambiado.
Nuestro Alto Tribunal, como no podía ser de otra forma ha visto enmedar su plana con la archifamosa Sentencia de las cláusulas suelo, como cualquier abogado sabía desde el principio, la nulidad es "ex tunc", no se pretendía "ex nunc". Aunque este sólo ha sido el último y más sonado varapalo a nuestro sistema judicial y jurídico.
En fin, un año como todos, ni peor ni mejor, pero duro y complicado en cada uno de sus 366 días para todos y cada uno de los miles de abogados de a pie de este país.
Hoy en viernes y como se dice en Twitter FF para mis compañeros que cada uno de los 365 del año 2017 se pondrán la toga, acudirán a Comisaría, asesoran a sus clientes en el despacho, trabajarán por sus compañeros desde las Juntas de Gobierno y las Comisiones de cada uno de los 83 Colegios de Abogados de España, y por supuesto FELIZ AÑO NUEVO A TODOS LOS ABOGADOS DE A PIE. 
  

lunes, 19 de diciembre de 2016

Ya basta!!! Hagamos algo!!!

Llevo, llevamos todos un par de años, con el miedo en el cuerpo, los europeos, París, Bruselas, Niza y hoy Berlín, y encima en un mercadillo de adviento.
Aún no se ha confirmado, pero los otros si lo están.
No quiero tener miedo, exijo que, además de mis propias medidas de autoprotección, mi país me proteja, y la Unión Europea también lo haga, y si yo puedo o tengo que hacer algo, que me lo digan, no sólo demando mi seguridad, necesito que me digan qué puedo hacer yo, para que esto acabe.
Hoy no soy capaz de objetivar las reivindicaciones de los autores de este tipo de masacres, de terrorismo, y creo que nadie, en su sano juicio las objetiva. Los europeos, los occidentales, tenemos defectos, muchos, pero no creo que nuestra actuación a lo largo de la historia, sea, ni haya sido nunca equiparable al terror indiscriminado y contra población civil inadvertida.
¿Cuándo nos van a decir nuestros gobiernos que esta guerra no tenemos forma civilizada de combatirla?

viernes, 16 de diciembre de 2016

LexNet y agonia.

Los diarios sobresaltos que nos proporciona nuestro inestimable sistema judicial, desde hace casi un año, ha encontrado el aliado perfecto para terminar con la escasa salud cardíaca de los pobres abogados del común.
Al principio sólo temíamos al mensajero de los Procuradores, que nos llevaba al despacho, siempre en horario de tarde, las notificaciones. 
Luego vino el fax, y podíamos recibir el susto a cualquier hora del día, o de la noche, incluida la del viernes, cuando con el tacón y en rouge puesto, y camino de la cena con el novio de turno, aquel trasto del demonio empezaba a soltar folios como si el papel y la tinta fueran gratis. 
Seguimos evolucionando y los Procuradores, que ya usaban Lexnet, también sin día ni hora establecida, te remitían por correo electrónico las notificaciones recibidas.
Y llego el 2 de enero de este año, y además de esto, ya tuvimos nuestro propio sistema de tormento, diario, no se suben las demandas, no se conecta al sistema, te llegan los avisos a la aplicación del móvil cuando te descargaste la resolución el día anterior, y todas las demás cosas, que cada día y en cada despacho suceden, porque no conozco ni un solo letrado al que le funcione bien a diario.
Eso si, nuestros amigos cardiólogos están hasta el gorro de nuestros semanales dolores precordiales...
Feliz finde.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Agotamiento.

No sé si soy sólo yo, o nos ocurre a todos los abogados, que el mes de diciembre es el del fin del mundo y todo tiene que estar para ayer y las demandas presentadas, y los requerimientos cumplimentados en una audiencia y todos se vuelven locos como si el 31 de este mes se fuera a llevar sus quejas con el Año viejo.
Pues según mi experiencia, el 2 de enero, todo sigue igual, en el mismo sitio, los autos no se han autodestruido con las 12 campanadas, ni los presos han salido de sus celdas mientras sonaba el carrillón de la Puerta del Sol, ni se ha prescrito la acción con las uvas de la suerte, ni se han evaporado las esperas de 18 meses en el ETPS.
Aún así, parece que ni los Juzgados, ni los clientes, ni nosotros mismos estamos seguros de que por alguna clase de encantamiento, este año, pueda suceder, y por si acaso, hay que hacerlo todo antes de que termine 2016.
Y encima, eso hay que compaginarlo con comidas familiares, cenas con amigos, compras de regalos, para unos y para otros, en fin, es un diciembre como todos en un despacho de abogados.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Herencias y herederos.

Ayer era martes y 13, y aunque no soy supersticiosa en ningún grado, por respeto, a los que si lo son, decidí no escribir, es broma, simplemente no tuve ni tiempo ni ganas de hacerlo.
Si los abogados, a veces, tenemos sentido del humor, aunque os pueda resultar chocante, los encorbatados togados haciendo chistes.
Lo que no es gracioso, se mire por donde se mire, es que unas adjudicaciones de una herencia se hagan empezando por el final, es decir, primero se sabe cuánto se le quiere dar a un determinado heredero, y a partir de ahí, cuadramos las cuentas, empezando por el avalúo de los bienes, con la colaboración inestimable del gestor de finado, siguiendo con las componendas del contador-partidor, y terminando con la aquiescencia del notario autorizante de la Escritura.
Si se tratase de 300 €, la cuestión carecería de relevancia, cuando hablamos de millones de euros en herencia yacente, la cosa no tiene maldita pizca de gracia.
Todo lo anterior, por supuesto, a favor de unos herederos y en contra de otros.
Ahora toca lo importante, empezamos por la acción civil o por las acciones penales, porque hay para ambas y para todos.

lunes, 12 de diciembre de 2016

Acaban y empiezan.

La vida de los abogados está llena de comienzos y de finales.
Los primeros pueden ser explosivos, como si de una carrera de velocidad se tratase, y tu vida durante unos pocos días gira exclusivamente en torno a ese principio, luego, como es bien sabido, todo se calma y comienzan a contar los plazos judiciales, que aunque recogidos en las leyes rituarias, su aplicación práctica, dista mucho, muchísimo de aproximarse a la realidad.
También tenemos principios lentos, por necesidad del asunto, periciales, informes varios, reuniones con expertos que nos ilustran sobre las circunstancias concretas, consultas a bancos, registros o notarías, y otro sin fin de cosas mas, y luego, la tramitación judicial es veloz como la luz, pues, tras la interposición de la demanda, llega un acuerdo extrajudicial beneficioso para todos.
Y ahora le llega el turno a los finales. Procedimientos que creías terminados hacía años, y de repente, resucitan, esto ocurre en penal, sobre todo, con las ejecutorias, y si hay responsabilidad civil, ya es la muerte a pellizcos. Pero no sólo, qué decir de las Ejecuciones dinerarias de Familia, que puedes pasarte siete años ejecutando poco mas de seis mil euros, y luego los intereses y además las costas.
Alfas y omegas de los procedimientos en los despachos. 

viernes, 2 de diciembre de 2016

Ad hominem

La falta de argumentos, la falta de razones, la falta de pruebas, los letrados, no muy avezados, la transforman en acusaciones ad hominem.
Es un recurso que ningún abogado debe utilizar jamás, porque evidencia la falta de estudio, de preparación, de análisis, de recursos jurídicos.
Desacreditar a un demandante, a un testigo, o a un perito, por ejemplo, se hace, pero sobre la base de contradecir su declaración actual con las anteriores, con otras, con pruebas físicas que desmonten su versión, no entrando en el plano personal y usando chismes, historias o habladurías.
Esto mismo es predicable de muchas otras facetas de nuestra profesión, como las negociaciones o los acuerdos. 
El respeto, la educación, la profesionalidad, deben imperar en las relaciones entre los abogados y las partes, los testigos, etc, también entre los letrados entre sí, y estos deben conducirse, evitando esa práctica, en todos los aspectos de su vida laboral.