lunes, 26 de septiembre de 2011

Nueva semana

Comienza otra semana, y la empiezo con una guardia de asistencia al detenido, hasta ahora sólo he atendido a un imputado no detenido por una "presunta" violencia de género. Y a colación del atestado me he puesto a pensar en este tema.
¿Hasta qué punto lo estamos haciendo bien y hasta qué punto tenemos a la prensa guiando nuestras actuaciones, las de todos, policías, fiscales, jueces y abogados, médicos de urgencias, etc.? 
Por protocolo, casi cualquier mínimo enfrentamiento entre los miembros de una pareja es 'presuntamente' violencia. Y por desgracia el principio constitucional de presunción de inocencia no se le aplica al varón, que es culpable hasta que acredita su inocencia.
Hemos pasado de un extremo al contrario. Yo recuerdo llegar a Comisaría con una señora con un brazo en cabestrillo y decir el policía que "era un asunto entre ella y su marido". Pero hoy, ideas preconcebidas elaboradas a base de prejuicios inculcados permiten que un policía que, ni ha visto ni ha oído nada, pueda iniciar de oficio y contra la voluntad expresa de la mujer, una investigación y formular una denuncia contra el compañero de ésta. 
Debemos alcanzar el punto justo de equilibrio entre ambas opciones, ya que actualmente la ley pretende que obligatoriamente todas las relaciones sentimentales entre personas de distinto sexo son "normales" y obvia la existencia, tanto de relaciones como de personas con comportamientos patológicos mutuamente aceptados, consentidos y queridos, imponiendo alejamientos que carecen de sentido.
En mi opinión la voluntad de la víctima debería ser tenida en cuenta, ya que es su vida la que se puede ver afectada por decisiones en las que, si participa, es sólo tangencialmente.

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