martes, 27 de marzo de 2012

Lo soluble y lo irresoluble

Hoy he tenido un día de los de abogado, he dejado el teclado a las dos, lo he retomado a las cuatro y aún no lo he soltado. Todo por resolver los problemas ajenos, los míos, como siempre, pueden esperar.
Primero un Escrito de Aprecio Contradictorio frente a un Acta de Justiprecio de una expropiación forzosa, que, aunque me esté mal decirlo, y sea una muestra más de mi conocida falta de modestia, me ha quedado muy bonito.
Luego una oposición a un Monitorio increíble, el demandado no vive donde dicen, ni tiene el número de cuenta del contrato de línea de crédito pretendido, ni tiene el trabajo, ni el estado civil, ni la propiedad de la vivienda, vamos que no han acertado ni una. Me he divertido una barbaridad oponiéndome.
Para seguir un Escrito a Familia porque los de Servicios Sociales ( o quien coño sea) deciden incluir en el Programa de Punto de Encuentro, para recogidas y entregas de menores, a una familia que, según la Sentencia de Divorcio, como "conditio sine qua non" debe recibir terapia psicológica de reestructuración familiar para familias en proceso de cambios antes de comenzar a tener un régimen de visitas. Me pregunto si la única que se ha leído la maldita resolución he sido yo!!!!. Este escrito me ha enfadado bastante tener que redactarlo.
Después he seguido, vía mail, con las negociaciones de dos liquidaciones de bienes consensuadas que tengo entre manos, una casi terminada, la otra dando los primeros pasos.
Todo lo anterior se ha visto intercalado con una cita en el despacho con un cliente al que repito, una y otra vez, que en lugar de angustiarse, tiene que llamarme para que yo resuelva sus dudas. Me recuerda al hipocondríaco que busca en internet sus síntomas, se pone a morir, luego llega a su médico de familia y le dice que es un catarro, que tome líquidos y guarde reposo.
Como veis la mayoría de las cosas tienen solución, lo irresoluble es la pelea diaria contra los estados de ánimo de los clientes.

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