lunes, 26 de marzo de 2012

Conmiseración

Desde hace algún tiempo estoy percibiendo unas ciertas dosis de condescendencia a las que no me acostumbro.
En principio, la sorpresa (esperada) y las formas inusuales (al menos para mi entre gente educada) explicaban esa situación, pasadas varias semanas, carece de sentido.
No creo ir llorando por los rincones por haber perdido algo que nunca fue mío.
Esta mañana ha sido la última vez, como aprecio a quien me ha insinuado que otra, que ocupa un puesto al que accedí por petición y dejé por decisión del competente, iba a entrevistarse con ella, no he querido ser grosera.
No siento que se me haya privado de nada propio, siempre lo tomé como una colaboración temporal, y por tanto con fecha de caducidad. Nada echo en falta, no lo necesitaba cuando me lo ofrecieron y no lo necesito cuando han dispuesto de ello.
Nunca fue mío y no tengo sensación de pérdida.
No tenéis que sentir conmiseración por mí, yo no la he sentido. Nunca he sido, ni me he considerado, una víctima ni de nada ni de nadie, la vida tiene fases que empiezan, se desarrollan y terminan.

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