viernes, 16 de marzo de 2012

Agobios

El otro día un compañero me comentó un asunto, en principio sencillo, un divorcio con los dos cónyuges trabajando, un hijo menor, dos coches y una hipoteca. Pero tenía una pega, uno de los "divorciandos" era de. La familia.
Tras revisar el material probatorio a nuestra disposición y prevenir alguna prueba más, creía que estaba encarrilado. Sin embargo, el abogado contrario trató de aprovechar la circunstancia y le presionó para un acuerdo, con lo que el compañero empezó a titubear hasta el extremo de pensar que el acuerdo que se le ofrecía era razonable, cuando realmente era lo mínimo que le darían, si no sacara nada, en el Juzgado de Familia.
Me preocupaba la facilidad con la que estaban torciendo la voluntad de lucha de mi compañero, por la necesidad perentoria y familiar de que nada saliese mal.
Como no estaba tranquila, esta mañana cuando he terminado de hacer cosas, me he acercado a verle y tras una bronca y hablarlo, creo que el asunto se puede encarrilar bien para mi compañero y el "divorciando".
En fin, espero que nosotros tengamos razón.

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