viernes, 13 de enero de 2012

Los abogados tenemos sentimientos

Esta mañana después de estar tomando café con una amiga y compañera, cuando volvía hacia el despacho antes de comer, le estuve dando vueltas a algo que la mayoría de la gente está convencida de que los abogados no tenemos, SENTIMIENTOS y EMPATÍA.
Casi siempre nos vemos obligados a poner cara de póker y prestar sólo atención a hechos, dejando de lado nuestra condición de personas para revestirnos de la "toga mental" que nos permita hacer lo más eficazmente posible nuestro trabajo, pero eso pasa factura personal que tenemos que pagar o cobrar, dependiendo del caso, con nuestros amigos o nuestra familia.
Es difícil tener que mirar a los ojos horrorizados de una víctima o a los ojos helados de un agresor o a los ojos inexpresivos de un sociópata o a los ojos impotentes de un adolescente, y continuar trabajando como si fuéramos de granito. La procesión suele ir por dentro y producir úlceras y otras cosas, porque aunque nos queremos vestir con la coraza, somos personas.

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