martes, 6 de diciembre de 2011

Tag der GrundNorm

   Hoy estamos celebrando el trigésimo tercer aniversario de nuestra Carta Magna y ello debería hacernos pensar en su cumplimiento. 
  A lo largo de estos años, yo al menos, he tenido la sensación progresiva de que se iba convirtiendo en poco más que papel mojado. 
  Los derechos fundamentales consagrados en la misma, como el de la presunción de inocencia, hemos ido pervirtiéndolo poco a poco o mucho a mucho, con las "interpretaciones" que se le han ido proporcionando. 
  Así, aquello de que nadie es culpable mientras no se demuestre, no es ni bueno ni malo, es simplemente MENTIRA. La tarea de acreditar la culpabilidad ha quedado difuminada por la laxitud de lo que es considerado suficiente prueba de cargo. Y una sola prueba de ello son los, muchas veces "vergonzosos", tratos a los que se ve abocada la Fiscalía para obtener una condena segura, ya que las pruebas son fundamentalmente indiciarias.
  ¿Cuántas veces habéis visto sólidas pruebas forenses que acrediten la realidad de la autoría? ¿Cuántas reconstrucciones de hechos para tener una idea auténtica de cómo sucedió todo? 
  Estamos demasiado acostumbrados a dar por buenas, cosas que no deberían jamás llegar a juicio y que además terminan en condena de conformidad.
  Nuestras razones son obvias, el menor mal de todos para nuestros clientes, pues tenemos la certeza de que, llegando a Sala, no va a haber manera humana de desmontar las preconcepciones de los juzgadores.

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