jueves, 10 de noviembre de 2016

Casi inútil.

En algunas ocasiones tenemos el acíbar en la boca como consecuencia de nuestro conocimiento de los modos y maneras de determinados togados con puñetas.
Esa sensación me ha invadido esta mañana mientras preparaba un escrito de personacion en una Diligencias Previas, ya que el Juzgado al que se dirige se caracteriza por su más absoluta inoperancia en los asuntos penales, además de su ineficacia en los civiles.
En el caso de Autos estamos ante una violencia de género que ha traspasado los umbrales de ese delito y, tras involucrar a más gente, también tiene unas lesiones, puras y duras.
Sin embargo, desde hoy, apuesto a que se quedara en un delito leve, y si Dios no lo remedia, en una absolución.
Y la víctima perderá la poca confianza en la Justicia que aún le quedaba, tras haber perdido su tiempo y su dinero, en recuperar su tranquilidad y todo porque el Juez predeterminado por la ley, no aplicará esa ley que le obliga a proteger a la persona contra la que se ha cometido un delito.

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