jueves, 24 de julio de 2014

Aún no.

Aunque alguno haya pensado que ya me he ido de vacaciones, por haber faltado ayer a mi cita cotidiana, nada más lejos de la realidad.
Me queda, todavía, una semana completa de trabajo.
Hoy he tenido la última vista de este año judicial, y aún quedan procedimientos por presentar, y horas de estudio y trabajo hasta el día 31.
Cuando más cansado se está, es cuando hay preparar los asuntos que menos gustan y que requieren más atención.
Quiero vacaciones ya, no sentarme los próximos cinco días laborables en mi despacho, delante de mi Mac a exprimir mis últimas tres neuronas útiles.
Descanso, piscina, cervecitas en el aperitivo, una copita después de cenar en una terracita, paseos relajados en bicicleta por la mañana con la fresquita, siestas interminables, libros livianos, eso es lo que necesito, lo que deseo, lo que anheló, y aún me queda una semana para conseguirlo.

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