jueves, 3 de julio de 2014

Algunos funcionarios.

Esta mañana teníamos un cita en Catastro con un técnico. La intención era revisar un expediente de segregación y posterior agregación que había sido denegada por el Ayuntamiento porque no se cumplían las normas subsidiarias.
A las 9 de la mañana, al "fulano" en cuestión, aún no le ha dado tiempo a quemarse con los pobres administrados, sin embargo, nos ha recibido con las uñas afiladas y los retorcidos colmillos babeando, mientras nos enviaba, si no hacíamos lo que él quería, directamente al Tribunal Económico Administrativo.
Ha sido impresionante cómo tenía "todas" las respuestas, antes de las preguntas.
La razón de semejante actitud está en la previa y tremenda metedura de pata anterior. El Catastro ha realizado una división de un condominio basándose, exclusivamente, en un plano que alguien le ha facilitado, pero ha obviado la Escritura y la inscripción registral, y como sí o si había que desfacer el entuerto, hemos podido iniciar los trámites pertinentes para que se repongan las cosas a su estado.
Sin embargo las caras como poemas de las alumnas que nos acompañaban al cliente y a mi esas son de las que no se olvidan fácilmente.

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