lunes, 3 de noviembre de 2014

De cualquiera.

Tengo un mosqueo monumental.
Después de 20 años de ejercicio profesional, mi cliente da una veracidad sin limite a lo que dice el chupatintas de una notaria de pueblo.
Le puedes enseñar la ley, le puedes explicar por activa, por pasiva o por perifrástica, que una cosa es actuar como empresario, y otra diferente, intervenir en un negocio jurídico a título personal.
Le da igual lo que oye, porque el Notario, según él, va a hacer lo que el mismo fedatario interpreta que dice la ley.
Creo recordar que la opinión notarial no es fuente del derecho recogida en el artículo 1 del Código Civil, incluso tengo la osadía de saber que, ni siquiera, es un principio informador del derecho.
Ya no vamos a hablar de lo vinculante que pueda llegar a resultar, no una interpretación privada, si no las directrices de unificación que se dan a si mismos desde los Colegios notariales.
Mejor harían en redactar sus Escrituras conforme marca la ley y el reglamento, en lugar de hacer de cooperadores necesarios de todas las tropelías hipotecarias y crediticias que cada día hemos de pelear en los Tribunales. 
Ellos aun siguen sintiéndose impunes, pero ¿hasta cuándo?

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