viernes, 7 de noviembre de 2014

Aún nos respetan

Parece mentira, pero aún queda quien respeta a los abogados. 
Por supuesto, no me refiero a los justiciables del turno de oficio, esos directamente creen que somos sus asitentas con togas negras y sin mandiles.
Tampoco a otros operadores jurídicos (horrible expresión donde las haya, parece que seamos telefonistas), ni algunos procuradores, ni muchos secretarios judiciales, ni la mayoría de los fiscales, ni ninguno de los jueces, lo hacen. Muchos de ellos, incluso, nos toman por tontos, y creen que como ellos lo dicen, nos podemos saltar las prescripciones de las leyes, esas que llevan más de 100 años aplicándose, a veces creo que en el fondo son legisladores frustrados. No tienen bastante con la ardua tarea de aplicar la ley, quieren suplantarla también.
Me refiero a otros profesionales de otros campos y materias, que estiman que cuando nosotros pedimos para nuestros clientes, no lo hacemos para fastidiar, si no para intentar conseguir que se haga justicia y se repongan las cosas al estado que debieron tener siempre.

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