jueves, 5 de junio de 2014

Ya lo he dicho.

Aquí en el blog lo repito con cierta frecuencia, pues a mi continental formación jurídica le repele, como polos iguales de dos imanes, el terrible e ignorante abuso que se hace, para sustentar cualquier cosa, de la Jurisprudencia.
En el ordenamiento jurídico español, el Tribunal Supremo carece de capacidad legislativa y sus resoluciones, por muy dictadas por él que sean, siguen sin ser fuentes del derecho, basta cursar Civil I para saberlo.
Cuando yo estudiaba, en el último cuarto del siglo pasado, para considerar alguna tendencia judicial como jurisprudencia, se requerían al menos, tres sentencias en el mismo sentido, pero nadie olvidaba el apartado sexto del artículo primero del Código Civil:"La jurisprudencia complementará el ordenamiento jurídico con la doctrina que, de modo reiterado, establezca el Tribunal Supremo al interpretar y aplicar la Ley, la costumbre y los principios generales del derecho."
Pues hoy me he permitido el lujo de soltar en una Sala de vistas durante el Informe final, que por mucho que se quiera, el Tribunal Supremo no es legislador, tenemos Códigos, que si son leyes, y sus Magistrados en lugar de inventar leyes, tienen que interpretarla y aplicarla, todo lo demás en ilegal e inconstitucional.

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