martes, 10 de junio de 2014

Esta llegando el verano.

En primavera, todos, de una u otra forma, acusamos la astenia. 
Y qué decir del principio del verano, el calor, el cansancio acumulado, las ganas de fiesta y de siesta, las prisas de los clientes, la lentitud de los Juzgados, las vacaciones de los funcionarios...todo se confabula para que quiera trabajar el lucero del alba.
Mi cabeza está caliente y saturada, ya no quiero pensar, ni estudiarme los asuntos, ni pelearme con los Fiscales, ni emitir Informes finales. No quiero tardes de despacho con el aire acondicionado sonando mientras intento acabar una demanda o una contestación insufrible, pero inaplazable. No me apetece formular un escrito de defensa con su correspondiente proposición de prueba. Recurrir en apelación se me hace tan tremendo como subir la Croix de Fer en un triciclo. 
Quiero una cañitas al mediodía, un ratito de piscina por la tarde, una cena en una terracita y una copichuela para terminar el día, por supuesto sin madrugar.
Quiero vacaciones y las quiero ¡YA!

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