miércoles, 12 de junio de 2013

Vaya defensa.

Esta mañana he estado en uno de esos penales que, debiendo ser una conformidad, la terquedad de los imputados, y la personalidad  del defensor, han terminado en vista pública.
Los hechos parecían claros, y cuando han declarado los acusados, han quedado prístinos. Si que entre las contradicciones, la soberbia y el embrollo, ha quedado patente la culpabilidad.
Los informes de las acusaciones han sido precisos y contundentes, la defensa ni siquiera ha divagado, ha soltado tres ideas deslavazadas sin pies ni cabeza, incapaces de formar la convicción de la Juzgadora.
Mi "abogado en prácticas" se ha dado cuenta de que esa no era la manera de proceder, y de eso, también ha aprendido.
Ahora sólo queda que se dicte la Sentencia, que espero y confío en que sea acorde con las acusaciones.

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