viernes, 21 de junio de 2013

Se consuma.

El post del miércoles, se consuma.
De nada me ha servido la reunión mantenida esta mañana con mi cliente, le he tratado de hacer entender el craso error que va a cometer, pero el peor sordo siempre es el que no quiere escuchar.
Nosotros no podemos más que aconsejar, exponer los pros y los contras, advertir de previsibles consecuencias, pero nunca decidimos.
Durante los últimos veintipico meses he luchado por sus intereses, y ahora ¿qué?.
Aún no me han pagado mi trabajo del desahucio y ya van a hacerle a la ejecutada un contrato de alquiler de esa vivienda, las lágrimas de cocodrilo tienen más fuerza que un abogado y un hijo...
¿De verdad ha válido la pena luchar por ese ingrato?

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