lunes, 10 de septiembre de 2012

Dar la vuelta.

Esta mañana tenía un juicio por una violencia de género, y la situación, de antemano, se presentaba como factible de defender, y eso, que antes de entrar, Su Señoría estaba tontamente susceptible.
Me acerqué al Fiscal para confirmarle que no iba a negociar una conformidad, y añadí, "porque a mi no me cuadra", nada mas. Ella ha saltado como una hiena, diciendo que estaba tratando de influenciarla. Le he pedido educadamente disculpas, aunque en mi fuero interno estaba pensando que se había vuelto loca. Pues claro, lo normal es que si al Letrado defensor no le cuadra, va a tratar de pelearlo, y no se va a conformar con un acuerdo.
Luego ha empezado la vista, y no iba excesivamente mal, aunque si con diferencias de trato, muy notables, entre los testigos.
A una de ellas, madre de la víctima, no le ha hecho advertencias severas sobre el falso testimonio en causa penal. A la otra, una menor, hermana del acusado, si se las ha hecho, intimidándola hasta el extremo de que la joven, llegó a decir que no quería declarar, aunque luego reflexionó y si prestó declaración.
Los que conocéis a la Magistrada no os sorprendéis de su actitud, pero eso no obsta al hecho innegable de que está mal su conducta tan parcial.
La vista se desarrollaba, mas o menos, según lo previsible, hasta que pareció torcerse con uno de los testimonios, el de la jovencita, que estaba presente durante los hechos, y quien, temblando como una hoja, primero dijo una cosa, luego otra y para terminar una tercera. La Juez se condujo de una forma excesivamente rigurosa y amedrentó otra vez a la chiquilla, con lo que en mi Informe tenía que intentar enderezarlo, darle la vuelta a lo que las acusaciones habían tratado de presentar como una mentira. Espero que surta efecto, en cualquier caso, en manos de Su Señoría ha quedado.

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