martes, 11 de septiembre de 2012

Acusación sorpresiva.

Por mas que intento evitarlo, mi capacidad de sorpresa es un pozo un fondo, un agujero negro de antimateria que lo engulle todo. Esa es la razón de que, después de tanto tiempo, aun siga extrañándome con las cosas que ocurren.
La semana pasada me designaron un juicio de faltas a celebrar mañana, en el que mi cliente es acusación. Hoy la funcionaria me llama para pedirme el fax y notificarme el señalamiento. Le digo, en cualquier caso, pasaré por allí. Cuando llego me dice:"iba a llamarte, porque se ha acumulado a otro y tu cliente es denunciante/denunciado".
Recuerdo que el juicio es mañana. Le digo que eso es una acusación inesperada y que quiero hablar con el Juez para que lo suspenda.
Inútil siquiera tratar de conseguirlo. Le digo, de acuerdo, notifícamelo. Y ahora lo notificas personalmente a mi defendido, y muy seria responde: "No te haces tú cargo de notificarlo a tu cliente?". Casi me muero del soponcio, cómo pretendía que era válida la notificación de una acusación a través del Letrado!!!. Adónde vamos a llegar!.
Todo se hace igual, con apariencia de rigor procedimental y simulación de justicia.
Mañana, me pondré la toga, entraré en la Sala y respetuosamente pediré la suspensión del juicio, y para mis adentros pensaré, ESTA MENTIRA DE LA JUSTICIA FUNCIONA POR CULPA DE LA INNEGABLE COBARDÍA DE LETRADOS COMO YO QUE AGUANTAMOS TODAS LAS ILEGALIDADES SIN LEVANTAR LA VOZ.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las instituciones judiciales no funcionan cómo impartidoras de justicia sino que forman parte de la política y utilizan lo políticamente correcto como un dogma.
Una parte muy importante la tenéis los letrados que no hacéis nada por evitarlo. Tienes toda la razón: ¡sois unos cobardes!.