jueves, 11 de enero de 2018

Civil o penal

Hay ocasiones en que al entrar un asunto por la puerta del despacho te planteas ¿cómo es posible que esto vaya por la vía penal?.
Cuestiones que son meramente civiles y que se criminalizan por la voluntad de la parte con la anuencia y el apoyo de los Juzgados, nos hacen malgastar tiempo y recursos públicos. 
Si el problema es la resolución de un contrato y la indemnización por los posibles daños, se acude a la vía civil, no se interpone una denuncia en Comisaría eludiendo la jurisdicción y el procedimiento correspondientes.
Siempre, en esos caso, se te viene a la cabeza el manido principio de mínima intervención del derecho penal, y el que es la ultima ratio. Eso tan obvio y que debería servir para archivar de plano y sin más trámites ese tipo de casos, a veces pasa inadvertido por quienes proveen esas Diligencias Previas.
Casi con toda certeza, al final todo quedará en agua de borrajas, pero, mientras tanto, desde el auxilio judicial al Letrado de la Administración de Justicia, del Magistrado al Fiscal, del abogado de la defensa al investigado, todos, sin excepción han tenido que trabajar en vano. 

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