viernes, 25 de abril de 2014

Viernes ya.

Esta semana ha transcurrido a toda velocidad, apenas era lunes y ya estamos de fin de semana.  Se pasa la vida en un vuelo.
Cuando era joven el tiempo discurría lentamente, sobre todo en la primavera y el verano, con sus larguísimas horas de luz. Ahora tengo la impresion de que los días los consumo de dos en dos.
No es porque me falten horas para trabajar, que, a veces, también sucede, me faltan horas para vivir.
Suelo ufanarme de la capacidad de gestión del tiempo que tengo, es cierto que cada día me cunde y hago muchas cosas en el tramo de la vigilia, entre las 7:15 y las 23:45, pero las semanas y los meses no bien me han llegado, se han marchado.
Estamos terminando abril y cuando vuelva a pestañear, será septiembre y cuando lo haga de nuevo, será el 2016.
Quiero, necesito recuperar la identidad de cada mes y su individualidad.
Concordando con el clásico tempus fugit.

No hay comentarios: