jueves, 10 de abril de 2014

Hartazgo.

Es lo que, a veces, se siente cuando tras hacer lo normal, lo lógico, lo racional, lo aconsejable, lo extraordinario, lo inexigible, aún te piden más, contra tu consejo jurídico informado.
Es lo que sientes, cuando, tras una jornada de trabajo, estás preparando la cena de tu familia, te llama un cliente del Turno de Oficio, que como está en el paro, no ha tenido otro momento para localizarte.
Es lo que te produce, la insaciable administración tributaria, cuando, tras aportarle lo propio, e incluso parte de lo ajeno, sigue pidiendo más, porque no quiere o no puede acceder a tus datos si tu no se los facilitas, esa información autoinculpatoria. ¿No habíamos quedado en que tengo derecho a no declarar si no quiero, a no confesarme culpable, a no contestar a alguna o algunas de las preguntas que se me formulen, o a manifestar que sólo declararé ante el Juez, todo ello en presencia de un Letrado defensor?.
Sobre esta oscura y oscurantista administración, que nos trata vulnerando TODOS LOS DERECHOS CONSTITUCIONALES, tengo varias y variadas quejas, pero les dedicaré otro día, no sea que Montoro lea esto.


P.S.: Mientras escribo este post, por cortesía de un amigo, estoy rememorando los tiempos, en que tras habernos robado el radiocasete del R5, mi hermana me "echaba un duro" para que cantase durante el viaje y así no aburrirnos ambas en el coche.

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