martes, 19 de noviembre de 2013

Mío no, te hundo...

Eso es lo que debe estar pasando por la cabeza de mi contrario para decir las cosas que dice.
Tras haber formulado una denuncia por violencia doméstica, archivada porque era mentira (Auto de archivo dixit), consiguió, lo que pensamos que quería, una modificación de las medidas paternofiliales preexistentes.
Craso error, puesto que, pese a tener lo deseado, sigue importunando judicialmente a mi cliente, con nuevas denuncias sin fundamento en la realidad.
Y encima, según mi oponente, el responsable de todo lo sucedido y de lo que pueda suceder, es mi defendido, en su último escrito, en vía civil, porque como he dicho es una versión con aspecto humano de un misil tierra/aire, es decir usa de las jurisdicciones a su disposición, sin contencioso , laboral o mercantil, la culpa de que no se sepa nada del menor desde hace cuatro meses y medio, es exclusivamente nuestra. Así como suena.
Conclusión, como no te arrastras ante mi suplicando que te perdone por no haber sido lo que yo quería que fueses, te voy a quitar la hacienda y la vida, y no te quito la honra, porque, como dijo Calderón de la Barca, la honra es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios, eso si, abusando de que la Justicia es ciega y no ve las mentiras que uso para conseguir mi objetivo.

1 comentario:

Abogados mercantiles madrid dijo...

He leído un artículo sobre un hombre que maltrataba a su mujer y ella al denunciarlo el ahora se muestra como la seda porque sabe lo que le espera, el caso lo lleva un conocido bufete de abogados en la Comunidad de Madrid. Hay que ver que personajes se puede uno encontrar.