jueves, 11 de abril de 2013

Continuar luchando.

Me veo en la dolorosa obligación de poner como un trapo a un Fiscal, inútil donde los haya, que no ha entendido nada de nada de nada.
Cree al imputado y no analiza las pruebas documentales obrantes en la causa y que, sin rebozo ni pudor, aplica una legislación inexistente en la fecha de ocurrencia de los hechos. Exculpa sin estudiar y valora subjetivamente la declaración de acusado, el cual, según "Jurisprudencia" de los Juzgados de lo Penal, tiene derecho a mentir.
Si realmente fuera un defensor de la legalidad, como dice su Estatuto Orgánico, no actuaría en este caso como el Fiscal de Palma con Su Alteza.
Cuando se es "alguien", la Fiscalía pone en stand by sus obligaciones de perseguir los delitos y a los delincuentes y defender a los ciudadanos y a la sociedad.

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