jueves, 29 de mayo de 2014

Libertad de expresión y respeto.

Algunos de los que, anónimamente leéis este blog, al descubrirme que lo hacéis, me preguntáis si no tengo miedo de que otros que lo lean no se tomen bien las cosas que digo.
Yo suelo argumentar, lo primero, que es mi blog, y como vivo en un país con libertad de expresión garantizada constitucionalmente, no cometiendo ningún delito de injurias ni calumnias, que nunca lo he hecho, puedo decir lo que estimo por conveniente, ya que es mi opinión, la mía, y que a nadie más que a mí, vincula, y además no obligo a ninguna persona a leer lo que publico.
También, utilizo esta bitácora para descagar mis frustraciones ante las incongruencias que a diario debo afrontar en mi trabajo, y ahorrarme los antiácidos y la úlcera gástrica.
Pero, ¿tengo razón?, ¿de verdad es tan inocuo para mí como creo?. Últimamente no estoy tan segura.
Desde aquí os propongo que los que tengáis algo que decir, algún argumento que rebatir, alguna autodefensa que ejercitar, lo hagáis, pero con la cara descubierta y públicamente, como lo hago yo, sin parapetaros. 
Yo, convencida luchadora por la libertad de mis semejantes ni quiero ni podría tomar represalias, así que, aquí tenéis la tribuna abierta.
Mi Twitter @MAJG2320.

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