jueves, 20 de febrero de 2014

De traca.

Si, eso ha sido la vista de esta mañana. Uno de los acusados, ahora ya condenado en sentencia firme, se ha presentado cuarenta minutos después de la hora, y cuando ya habían declarado dos testigos más el otro acusado. Hemos parado rotativas, y tras el estupor, un receso y las carcajadas de las cuatro togadas, hemos celebrado un juicio de conformidad, pues la oferta del Miniterio público era de esas que no puedes rechazar, de dieciocho meses a seis, ¡cómo se nota que estamos en periodo de rebajas aún!.
Y lo de la tarde ha sido casi peor. En una querella me requiere el querellante documentos que él encargó a su abogado, éste lo redactó y ambas partes firmaron y cada uno se quedó una copia. También me exige los comprobantes de haber pagado, cuando las matrices del talonario de recibos las tiene él, y por último se inventa que hay gente que se ha llevado cosas y quiere que le digamos quienes eran esas personas. Vamos, que trata de acusarme de hurto y pide cosas que nada tienen que ver con el presunto delito.
En fin.

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