lunes, 10 de febrero de 2014

A por todas

Cuándo todo parece perdido, y sin esperanza de que haya justicia, en ese momento es cuando los abogados debemos ser un poco empáticos y tratar de encontrar algo a lo que agarrarnos, jurídicamente hablando para intentar conseguir un pequeño rayo de luz para nuestro cliente.
Eso es lo que nos queda al compañero y a mi en el asunto que tenemos entre manos. También tenemos la colaboración desinteresada de nuestro contrario, dispuesto a estrujar hasta la última gota el limón de un pleito que ya ha recorrido todo su camino procesal (en mi modesta opinión).
Veremos que se resuelve al final.

1 comentario:

María dijo...

Totalmente de acuerdo, siempre debemos encontrar algo para poder sacar lo mejor posible para nuestros clientes