lunes, 13 de enero de 2014

Limpieza general o zafarrancho de combate.

Hoy, por ser 13, y por una necesidad imperiosa de organizar los innumerables papeles que inundan mi despacho, pese a los expedientes electrónicos, ha sido el día en que, tocando las campanas a rebato, he organizado las montoneras de asuntos que estaban sin archivar.
Y eso impulsado por la falta de ganas de enfrentarme con Hacienda. Eso, mañana.
Y me estoy refiriendo a esto por no entrar, a saco y con calificativos que harían que me fuera de inmediata aplicación el Código Penal, en el esperpento judicial que he vivido esta mañana, por culpa de un Juez que sabe de procedimiento criminal, lo mismo que yo de la pesca del percebe en las costas de Marruecos. Por tercera vez un procesado ha quebrantado una medida cautelar, que según nuestra ley material penal, conllevaría, desde el primer incidente, la pena privativa de libertad, y por tercera vez, el personaje de toga con puñetas, "cangrejo" en la pechera y medalla, lo ha vuelto a soltar.... Si eso es un Juez, que baje Dios y lo vea. El togado no está midiendo las consecuencias que sus inacciones pueden tener respecto de su carrera profesional, aparte de permitir que un garrulo se burle de él y de sus decisiones impunemente. Como suceda lo que nadie quiere, al Juez le van a sacar la toga en la plaza pública con escarnio y sin empleo ni sueldo.

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