viernes, 30 de noviembre de 2012

Ya está.

Ya, lo hice, lo terminé, c'est fini, redacté el maldito recurso de apelación del impertinente del turno. El se habrá quedado en la gloria, pero yo he salido a las 9:30 del despacho un viernes noche, y tras una semana completa.
Deberían sentarse a nuestro lado, sin hacer nada, ni siquiera hablar, para que entendiesen que nuestro trabajo es más complejo que despachar carne o reponer en el Carrefour y que requiere preparación, estudio, análisis y por último, poner negro sobre blanco una historia coherente, con su ilación y todo ello ajustado a las pruebas practicadas y que no resulte descabellado.
Pero bueno, ya está

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