martes, 13 de noviembre de 2012

Un etarra.

Esta mañana, en el Juzgado de Instrucción, había un etarra declarando.
Qué cantidad de Policía!, aunque creó que no estaban allí porque él se fuera a escapar o fuese a hacer algo, estoy segura de que estaban para protegerle de lo que pudieran hacer las gentes de bien.
Un conocido me preguntó, tú le defenderías? Y le he dicho que no, antes me doy de baja como abogado de oficio, puesto que nunca vendría a mi despacho para que le defendiese de designación.
Yo conozco bien las obligaciones que tengo, y si me lo endosasen, por puro sentido del deber, tendría que hacer bien mi trabajo, por ello preferiría, sin dudarlo, dejar el turno que redactar un solo recurso para él.
Mi moral, mi conciencia, el recuerdo de mis amigos vascos exiliados, no me permiten mover ni un sólo músculo de mi cuerpo a favor de semejante alimaña, y desde luego, me importa un rábano si tiene o no delitos de sangre, ni tampoco el mal llamado "proceso de paz" (Si tu estás embarcado en semejante cosa, no denuncias "torturas psicológicas").

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