miércoles, 3 de septiembre de 2014

Tres pies...

Muchas veces me pregunto para qué los humanos buscamos tres pies al gato, cuando las situaciones de la vida real siempre nos ofrecen gatos con seis o siete pies.
Todo siempre lo volvemos mucho más enrevesado de lo necesario.
Si un régimen de visitas es obligatorio por estar establecido en una sentencia, lo mejor que se puede hacer es asumirlo, no, complicar las cosas con ideas absurdas y malas interpretaciones intencionales de hechos nimios.
Si un Juez no te ha dado la custodia de los hijos, se asume y se trata de que ellos noten, lo menos posible, que les afectan los problemas de los adultos por el egoísmo de estos.
Si después de un matrimonio, te dicen: "ya no no quiero vivir contigo", se asume, y se dedica uno a tratar de machacar al otro hasta el fin de los tiempos.
Todos estos son sólo algunos pequeños ejemplos de que no hay que buscar tres pies al gato, que complicamos tanto la vida real, que los gatos de cuatro patas son sólo los de escayola, el resto, incluidos los de pelo, tienen de cinco para arriba.

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