lunes, 26 de enero de 2015

Ausencia.

La última semana he estado ocupada en multitud de quehaceres que me han dejado tan cansada que no quería escribir, y además, no tenía nada que contar.
Hoy vuelvo al tajo, porque, creo tener algo que decir.
En mi despacho, además del trabajo habitual de Familia, que, como sabéis es lo que me da de comer, me entran las cosas raras. Tengo en mi mesa documentos para intentar montar, en tiempo record, si es posible, una querella por prevaricación contra un Magistrado, que nadie se alarme, que es de otra Comunidad Autónoma.
En mi opinión inicial, resulta claro que busca argumento tras argumento, sean o no válidos, aplicables o coherentes con el tema, para obtener el propósito deseado. Si eso es o no dictar una resolución injusta a sabiendas, es otra historia, y probarlo aún más complicado.
Tengo por delante días de estudio profundo, de lectura de jurisprudencia sobre el tema, las sentencia de Garzón y Gómez de Liaño ya están en mi ordenador, análisis de conceptos financieros y contables que me resultan ajenos.
Es un reto, uno más, de los que me apasionan. Me encanta luchar contra los elementos y cuanto más difícil sea, mejor. ¿Soy muy masoquista laboralmente hablando?.

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