jueves, 7 de marzo de 2013

Algunas no me gustan.

Esta mañana he asistido a una víctima de diecinueve años, y en lugar de sentir empatía con ella, me ha repelido desde el minuto inicial.
He tenido la impresión de enfrentarme a una cínica manipuladora y mentirosa. He sido incapaz de darle el mínimo apoyo emocional, me he limitado a ser profesionalmente fría y distante.
Aunque el contrario era una joya, igual o peor, era más humano.
Al final, su propio padre, por vía indirecta e involuntaria, me ha dado la razón.
Lo peor, me la tengo que "seguir comiendo"...

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