martes, 10 de julio de 2012

Julio, julio, julio

Ya estáis aburridos de mis quejas sobre lo eterna que se me hace la última etapa del año judicial.
Pero lo cierto es que cada cosa que termino es un triunfo, y cada demanda que presento me ha costado dios y ayuda redactarla. Me consta que todos los letrados estáis como yo.
A nadie se le ocurre declarar "inhábil" para presentar demandas y recursos, deberíamos poder limitar la actividad a escritos de mero trámite, comparecencias ligeritas, tasaciones de costas y juras de cuentas express, ratificaciones de divorcios y declaraciones de imputados suaves.
Nos pasamos once meses al año sin tregua, ni Navidad, ni Semana Santa, ni la Feria, ni dejar de señalar a partir del 15 de julio.
Nadie sano, y menos un Letrado, está en condiciones óptimas, una tarde del 24 de julio, para, después de un juicio verbal y una declaración de un procesado, ponerse a redactar un buen escrito de defensa, una demanda de procedimiento ordinario o un recurso de apelación.
No es que no quiera arrimar el hombro, es que estoy exhausta.

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