viernes, 25 de septiembre de 2015

Una semana difícil.

Se me podrá decir que, como soy muy quejosa, es algo muy manido, todas las semanas acaban siendo difíciles.
Esta lo ha sido especialmente, razón por la cual he estado ausente, casi toda ella de esta cita cuasi diaria.
Cuando te enfrentas a la coacción y las conductas falsarias, todo dentro se revuelve, si soy abogado es porque no soporto la injusticia, y esa es de las peores que se puede afrontar.
La tendenciosidad, la parcialidad, la falta de rigor son deleznables cuando parten de cualquiera, pero son inasumibles cuando quien las practica ejerce como auxiliar del juzgador en temas sensibles que implican a menores.
La absoluta falta de profesionalidad demostrada por quien goza del poder de inclinar la balanza de la Justicia en uno u otro sentido, sin tener que pasar por el escrutinio implacable del principio de contradicción, debería ser cstigada no sólo con el prudente arbitrio del Magistrado si no con una preciosa suspensión de empleo y sueldo de por vida. 
La manipulación de una pericia que implica a personas, y sobre todo a menores, es uno de los peores crímenes contra la Administración de Justicia. Si se hiciera por desconocimiento sería imperdonable, cuando se realiza a sabiendas es intolerable y cuando encima los motivos del proceder son exclusivamente el corporativismo, el castigo de la acción debería conllevar, además de la inhabilitación especial y perpetua para el empleo o cargo, el escarnio público. 
  

1 comentario:

abogados gijon dijo...

muy buen blog, interesante.