miércoles, 2 de septiembre de 2015

Dientes y coacciones.

No, no me he vuelto loca, es cierto que se puede llegar a incurrir en un delito de coacciones por culpa de unos dientes.
Me explico, este verano, en una guardia, una sufrida letrada, compañera y amiga, se encontró, en un juicio rápido, con que tras practicar las pertinentes diligencias, acordarse la orden de alejamiento y el acompañamiento del investigado a su domicilio a la recogida de sus enseres, esta encomienda  devino de imposible cumplimento, por la feroz y brutal negativa de la denunciante a franquear el acceso al hombre en cuestión.
Entre los objetos personales que el hombre debía retirar del domicilio se encontraba su más preciado y útil bien, ¡¡¡¡sus dientes!!!!.
Era lo único que pedía, solicitaba, reclamaba, exigía, al Juez, al Fiscal, a la Letrada defensora, a los Policías, a todo el que quisiera escucharle, les decía lo mismo "mis dientes".
La historia no habría llegado hasta aquí, si no fuera porque pasados muchos días y llamadas, varios escritos y paseos al Juzgado, el pobre acusado sigue sin sus dientes por la voluntad exclusiva y coactiva de la caprichosa acusadora, la cual en el colmo de la inquina, le mantiene desdentado y comiendo purés...con lo ricos que están los chuletones.
Lo que no veamos los abogados pocos lo ven... 🙈🙈🙈🙈🙈🙈🙈 ¿verdad @icleron?

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