miércoles, 13 de febrero de 2013

Escritos de defensa.

Los abogados defensores tenemos dos maneras lógicas de formular nuestros escritos de conclusiones provisionales.
La primera y más común, en la que no nos metemos en charcos de difícil salida, cuando el asunto es de oficio, y nunca hemos visto ni hablado con el cliente, es el archiconocido:"Niego la correlativa. Niego la correlativa. Niego la correlativa. Niego la correlativa..." Y a proponer las tres pruebas que no incriminan directamente a nuestros clientes.
La segunda, es la del trabajo serio y duro, aquella en la que nos curramos el relato de hechos, que conocemos al dedillo porque nuestro cliente nos ha relatado todo lo sucedido con un prolijo lujo de detalles, en el que ponemos lo mejor de nuestra ciencia para desmontar el tipo que se le imputa y en el que somos nosotros los de la batería probatoria exculpatoria.
Me gustan más, me siento más orgullosa de los segundo, pero los primeros tienen el encanto de la sencillez y la rapidez.
Cada uno tendrá sus propios gustos.

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