lunes, 25 de enero de 2016

Muchos días.

Llevo muchos días sin volcar aquí ni mi mal humor, ni mis decepciones, ni mis alegrías ni mis acontecimientos cotidianos, y ello es simplemente, como dice una amiga mía, porque no me da la vida.
O tal vez si me da, pero hay cosas que no debo compartir o no puedo o no quiero. Lo cierto es que este mes de enero está siendo poco fructifero en cuanto sucesos, no ya relevantes, no siquiera chuscos o tontos. Todo se está desenvolviendo con una pasmosa normalidad.
Lo único que pasa es que no pasa nada, aquí me teneis pendiente de que se me notifiquen resoluciones judiciales que me pongan en funcionamiento. Los señalamientos están, por ese extraño hado que guía los designios de los abogados, colocados todos el mismo día, ya sabemos que es imposible, y así se lo hice saber al Juzgado, que cuando en diciembre me citó a Juicio, advertí que tenía otro señalado, con anterioridad, ese mismo día a varios kilómetros a la misma hora. No sólo no me ha resuelto mi solicitud de suspensión, si no que, además, me ha vuelto a señalar, en enero, el mismo día a la misma hora en que ya solicité a suspensión.
En fin, que seguimos sin enterarnos de que si no podía en diciembre, en enero no ha cambiado la situación.
    

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