jueves, 28 de enero de 2016

Explicaciones

Los abogados damos muchas al cabo del día. Excepto que estemos estudiando o leyendo jurisprudencia, casi cada vez, que, a lo largo de la jornada laboral, abrimos la boca es para dar expliciones de algo a alguien.
A clientes, a compañeros, a Procuradores, a funcionarios, a Jueces. Lo explicamos todo, desde plazos a ubicaciones en la sala, desde concepto jurídicos indeterminados a las razones de insostenibilidad de una pretensión civil. Una y cinco y quince veces repetimos los mismos argumentos con diferentes expresiones, con lenguaje técnico o llano, calmados o alterados, suavemente o a voz en grito, pacientemente o inquietos.
El hábito es tal, que cuando soy la receptora de las explicaciones, normalmente, me siento defraudada por la falta de claridad o profundidad expositiva o precisión en el léxico.

 
 

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