lunes, 21 de diciembre de 2015

Un experimento.

Como consecuencia de la aprobación de ese montón de leyes, reformas, parches y apaños, los abogados, desde el mes de abril, no hacemos mas que estudiar, estudiar y estudiar, hasta el punto de que parecemos opositores de Registro.
Bueno, al final, el estudio, como no podía ser de otra forma, te hace encontrar maneras de eludir los habituales y, a veces, insalvables obstáculos que nuestro Juzgado de Familia suele poner, cuando encontramos soluciones amistosas a los problemas.
Así que, mañana, convenio regulador en mano, me voy a plantar en el Notario para pedirle el divorcio de mis clientes, con liquidación de gananciales y adjudicación de lotes y todo listo, preparado y con lacito y todo.
Esto que Su Señoría, desde el año 2012, obvia, porque ella lo vale, como el levantamiento de las cargas familiares, por mucho que el Codigo Civil lo recoja como esencial entre las medidas que han de  regir tras la crisis matrimonial.
Ahora me voy a ahorrar ver su cara y soportar su actitud displicente cuando lo planteas, por mucho que recurras a las leyes.
Ya os contaré cómo va. 

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