lunes, 29 de junio de 2015

Inhumano.

Trabajar en julio, con estos calores, es asi.
No se piensa con claridad por más que se intente, y cualquier mínimo razonamiento jurídico se convierte en un enigma cuasi cuántico. Lees los escritos y piensas, o mi cerebro es de pepsicola o mi contrario se ha fumado algo.
Imaginar si quiera una vista, es como intentar imitar a la Plisenskaya con una pierna escayolada, nada hay más difícil.
Si te señalan pronto malo, no has dormido del calor, si lo hacen tarde, peor, no hay quien llegue vivo al Juzgado, con el cielo cayendo a pedazos sobre tu cabeza, Y para rematarlo, como no hay días, dos vistas en la misma mañana, y a todo lo demás unes las carreras por los pasillos con la toga como la de Ermione Granger volando al viento mientras intents no patinar con los tacones sobre el marmol pulido.
Julio, es bien sabido, debería ser inhábil, en mucho más caluroso que agosto y además equilibra mejor el año, seis por delante y cinco por detrás.
En lugar de eso, y faltado a la más elemental caridad crisitiana. mi ultimo señalamiento, por ahora, lo tengo el 27 de julio a las 13:00, con la fresca.   

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