lunes, 27 de abril de 2015

Una colleja.

El tiempo y la educación hacen que, cuando más de una vez nos da gana de soltar alguna, nos contengamos, pero con sinceridad, en muchas ocasiones quisiera peder los frenos y soltarlsela a alguno que de compañero tiene lo mismo que yo de abadesa.
El que hoy se la merece, se la lleva ganando a pulso desde julio del año pasado. 
Me tiene harta, cansada y aburrida, a mi y al Juzgado, que ya le ha devuelto dos cosas y va camino de devolverle otras dos.
El muy cansino repite una y otra vez lo mismo, pues debe creer que una mentira repetida cien veces se convierte en verdad por su sola y exclusiva voluntad.
Al final, el "no debidamente collejado"  es de los que dan mala fama a la profesión, por querulante, recurrente y en definitiva ignorante del derecho y sacaperras, porque los artificios juridicos le están saliendo a su cliente por una pasta.

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