miércoles, 4 de enero de 2017

Ya ha llegado.

Si, ya hace cuatro días que empezó el Año Nuevo, y nada ha cambiado, por suerte o por desgracia, depende de la perspectiva que se tenga.
Mi año natural, el judicial empezó el 1 de septiembre y terminará el 31 de julio, ha arrancado como acabó el anterior, con frenética actividad, se me olvidó pedir en la Carta de Reyes, los días de 48 horas, qué le voy a hacer.
Aunque lo intento el tiempo es el que es, y los plazos no perdonan, precluyen trámites, recursos, requerimientos, etc, ya sabéis de qué hablo. 
Estos últimos días, en lugar de recogimiento y estudio en el despacho, los he dedicado a reuniones de calado, una muy provechosas, otras casi estériles.
Los talantes, no me gusta la palabra, pero es la adecuada, de mis interlocutores, no han podido ser más dispares y como consecuencia de ello, mi reacción también ha sido diametralmente opuesta.
Con alguno trabajaría sin dudar en cualquier asunto, con otro no iría ni a recoger billetes de cinco mil pesetas. Ambos letrados en ejercicio, de edades similares, uno abogado, el otro, mejor me callo la opinión, pues se ha retratado queriendo tratarme con una condescendencia inapropiada, que no he dudado en subrayarle.
En definitiva, mas de lo de siempre, es decir, abogados y personas que tienen el carnet profesional.


1 comentario:

Marc dijo...

Muchas veces el carnet profesional no garantiza que no tengas a un mal abogado, compañero o persona. En este vida hay de todo, pero seguro que al final todo tiene su justa respuesta.