lunes, 9 de enero de 2017

Por todos lados.

A veces tengo la sensación de que cuando me las dan, lo hacen desde todos los frentes y a la vez.
Ya sabéis, esas ocasiones en las que piensas, si planto un circo, me crecen los enanos. Al final, por fortuna, la función continúa y los enanos siguen de su tamaño.
El lunes ha sido así, todo a la vez y a la misma hora, y sin tregua y hasta mis adoradas máquinas y redes se me han rebelado.
Luego todo ha ido volviendo a la normalidad y no ha pasado de ser un día mas en la vida de una abogada de a pie. Carreras, prisas, viajes improductivos, reuniones estériles y llamadas y más llamadas de móvil, a las 5 de la tarde tenía un 18% de batería, lo de respirar, lo he tenido que dejar para la tarde, mientras preparaba el juicio penal de mañana y coordinábamos por whatsapp las defensas y empezaba a ver el matrimonial de pasado mañana.
Y eso es al final, mi vida, nuestra vida de abogados, y en bromas dices, me voy a pedir unos días de asuntos propios, y piensas, mejor que sean comunes para todos los sufridos abogados de este país, que no tienen de eso, y que por no tener, no tienen, los del territorio Ministerio, ni el pago de su trabajo tras muchos meses de haberlo justificado. 

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